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El jardín barroco: un anhelo de formas juguetonas

Tanto si de trata de un magnífico castillo o de un pequeño jardín decorativo privado, los jardines siempre han servido de distracción y se han considerado como objetos de placer. La forma en que han sido diseñados dice algo sobre la relación entre las personas y la naturaleza.

La predilección humana por poner la naturaleza en su lugar ha sido una tendencia natural durante siglos. Antiguamente, se creaban complejos espléndidos utilizando flores de colores, cascadas de agua y motivos imaginativos. Esta tendencia se plasma de forma particular en uno de los jardines barrocos más famosos y magníficos del mundo: en el Palacio de Versalles en Francia. A mediados del siglo XVII, el brillante arquitecto paisajístico André Le Nôtre convirtió el sueño del Rey Luis XIV en realidad creando en una zona pantanosa un reino vegetal que sería único por su esplendor.

La naturaleza disciplinada como expresión de poder

Los principios básicos de este jardín de estilo típico francés incluían la creación de una disposición prácticamente perfecta: una segregación geométrica con ejes principales y secundarios formados por canales, estanques y caminos con un ángulo preciso. No obstante, el elemento más bello de este jardín barroco es el patrón arabesco. Se fabricaron patrones de parterres decorativos para la ocasión utilizando pequeños setos de boj. Se utilizó grava blanca para los espacios situados entre los parterres para crear un contraste encantador con el césped de fondo. El jardín se dotó con un encanto especial a través de toques de color en forma de flores que daban a los parterres una sensación global de felicidad.

Ideas con estilo para su jardín

Los jardines de estilo barroco están muy de moda y pueden recrearse fácilmente utilizando unos simples trucos. Los setos topiarios de hoja perenne, la alheña o el boj deben colocarse de forma simétrica y con los ángulos correctos, o bien en forma de estrella. Las plantas con flores sublimes como las azucenas, las esplendorosas peonías y las fucsias emanan elegancia barroca. Estas plantas también son adecuadas para su uso en tiestos de piedra o macetas de terracota. Las macetas de piedra lucen de maravilla en columnas de piedra al final de caminos, mientras que las fuentes y las gárgolas se funden armoniosamente en el jardín.

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